El Presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ofreció una imagen patética en una entrevista publicada el 17 de enero. Baste como primer
ejemplo este intercambio con el entrevistador:
Entrevistador: “‘La peor cifra de paro del PSOE será mejor que la mejor del PP.’ ¿Lamenta ahora esa profecía?”
Zapatero: “Vamos a esperar. Vamos a esperar. Hombre es difícil, ¿no?”
Entrevistador: “Difícil, no. Imposible, La mejor cifra del PP fue diez y pico…”
El paro en España es actualmente del 18%.
Zapatero demuestra estar completamente superado por la crisis económica.
Durante toda la entrevista ofrece la imagen de un gobernante alejado de la realidad, perdido, sin ninguna propuesta concreta para sacar a España de la crisis. Intenta camuflar su desconcierto con frases tan pretenciosas como huecas del tipo “siempre he apostado por una respuesta social a la crisis y una salida social a la crisis.” Salida que no aparece por ningún sitio, pero que él no para de anunciar. Lo cierto es que Zapatero miente. Miente para evitar tener que admitir sus fracasos. La entrevista lo pone en evidencia.
Entrevistador: “La primera vez que pronunció la frase “lo peor ya ha pasado” fue el 29 de abril de 2009. ¿Qué cree que pensarán de esa frase cualquiera de
los 278.000 nuevos parados que hay desde aquel día?”
Zapatero: “El ritmo de destrucción de empleo fue muy duro en el último trimestre de 2008 y en el primero de 2009. A partir de abril-mayo ha habido una ralentización muy fuerte de la pérdida de empleo. Y, por tanto, objetivamente lo peor ha pasado ya.”
Esto lo dice mientras en España el paro ha seguido aumentando hasta el 18% actual y hace solo unos días el Ministro de Trabajo dijo que el paro subiría en 65.000 personas en enero. En otros países donde ya hay crecimiento económico como Alemania o Francia, el paro no pasó nunca del 10%. Zapatero también habla de la inmigración durante la entrevista. Y, aquí
también, su posición es confusa y engañosa. Evita, por ejemplo, condenar claramente lo ocurrido en el Ayuntamiento de Vic (al tiempo que intenta incluso
zafarse de la cuestión, cosa que el entrevistador no le deja hacer):
Entrevistador: “¿Qué opina de la iniciativa del Ayuntamiento de Vic de negar el
padrón a inmigrantes irregulares?”
Zapatero: “Es un camino que no conduce a ninguna parte.”
Entrevistador: “Su partido (el PSOE) está en el Ayuntamiento de Vic.”
Zapatero: “Mire, el fenómeno de la inmigración, trascendiendo Vic…”
Entrevistador: “Cerremos antes Vic; su partido está en el Ayuntamiento.”
Zapatero: “He dicho que me parece un camino que no conduce a ninguna parte.”
Pero el mayor cinismo de Zapatero es seguramente cuando habla de los centros de internamiento de inmigrantes. Afirma lo siguiente: “En 2008 repatriamos a más de 46.000 (inmigrantes) y el año pasado a unos 38.000. Son muchos (seguramente quiso decir ‘menos’), porque ha habido una llegada de la mitad que el año anterior de inmigrantes irregulares. Y creo que en este momento hemos repatriado a la inmensa mayoría, porque los centros de internamiento están vacíos.”
Es decir, que según él, los centros a donde van las víctimas de las redadas policiales para cumplir con los cupos de expulsión que ha marcado el Ministerio
del Interior están vacíos. ¿Cabe mayor cinismo? El Gobierno de Zapatero ordena redadas para detener y expulsar a inmigrantes irregulares y los ministros y responsables policiales niegan que se hagan; al mismo tiempo, se mete a los detenidos de estas redadas en centros de internamiento y se afirma que están vacíos. Y todo vanagloriándose del número de inmigrantes irregulares expulsados.
Zapatero ha refinado hasta niveles nunca antes conocidos en España el arte de la mentira, el arte de decir una cosa y su contrario.